
Ciudadanía italiana en 2026: qué cambió con las últimas reformas y cómo tramitarla hoy
Muchos descendientes de italianos enfrentan incertidumbre sobre la viabilidad de su trámite, los límites generacionales recientes y las verdaderas alternativas para obtener el reconocimiento sin quedar atrapados en un limbo administrativo.
El escenario de la ciudadanía italiana atraviesa un proceso de profunda reestructuración normativa. Tras la entrada en vigencia de la Ley 74/2025 (conocida como Ley Tajani) y la implementación de la Ley 11/2026, el tradicional principio de ius sanguinis ilimitado sufrió restricciones históricas. Comprender las nuevas reglas de juego es fundamental para elegir el camino adecuado.
¿Qué cambió con las últimas reformas?
La nueva legislación redefinió las condiciones de acceso e introdujo un filtro generacional y territorial estricto:
Límite generacional: La transmisión por vía administrativa quedó restringida principalmente a hijos y nietos de ciudadanos italianos nacidos en Italia.
Exclusión de bisnietos y tataranietos: Quienes busquen la ciudadanía a través de un bisabuelo o ancestro más lejano ya no cuentan con acceso directo en los consulados, exigiéndose en su lugar dos años de residencia legal en Italia o el planteo de acciones de tutela según el caso.
Restricción de doble nacionalidad en el ancestro: El artículo 3-bis exige que el ascendiente mantenga únicamente la nacionalidad italiana al momento del nacimiento del descendiente, excluyendo supuestos donde existió naturalización previa en el país de destino.
Límites operativos y aranceles: La Ley 11/2026 introdujo cupos anuales de procesamiento por sede consular, fijó un plazo máximo de resolución de 36 meses y estableció una tasa de 600 euros para expedientes de mayores de edad.
¿Cómo funciona el trámite para hijos menores de edad?
El régimen para hijos menores nacidos en el exterior dejó de ser una transmisión automática por sangre (ius sanguinis) y pasó a tramitarse como una adquisición por beneficio de ley. Para que el menor pueda acceder, se deben cumplir condiciones muy específicas de estatus:
Estatus del progenitor: Al menos uno de los padres debe ser ciudadano italiano reconocido por nacimiento. Es importante aclarar que ser ciudadano por nacimiento no significa haber nacido en territorio italiano, sino haber obtenido la ciudadanía por transmisión familiar y no por matrimonio, naturalización o beneficio de ley. El progenitor debe tener su legajo al día, estar inscripto en el AIRE y contar con su estado civil actualizado.
Declaración explícita de voluntad: La ciudadanía del menor ya no se concede automáticamente por mera filiación; ambos progenitores (o el tutor legal) deben firmar y presentar una solicitud formal declarando la voluntad de otorgársela.
Plazos según la fecha de nacimiento: Para menores nacidos tras la reforma, los padres deben presentar la solicitud dentro de los primeros tres años de vida del niño. Para quienes ya eran menores al momento del cambio normativo, el régimen transitorio habilitó la presentación de la declaración hasta el 31 de mayo de 2029.
Gratuidad y modalidad: El trámite se gestiona de forma digital a través de la plataforma Fast It y se encuentra 100% exento de tasas consulares.
¿Sigue siendo viable la vía consular para adultos?
La vía administrativa se mantiene operativa exclusivamente para el grupo habilitado por la reforma (hijos y nietos directos). Sin embargo, la asignación de turnos a través de Prenot@mi se encuentra regulada por los nuevos cupos de productividad consular, generando demoras estructurales.
¿Qué implica tramitar la ciudadanía por residencia en Italia?
Fijar residencia en un comune italiano se consolidó como la principal vía administrativa para quienes quedan excluidos del canal consular. Sin embargo, las comunas han intensificado la verificación de la residencia efectiva (vigili) y exigen el cumplimiento de los períodos de permanencia continua antes de autorizar el trámite y emitir el permiso de residencia correspondiente.
Reclamos y debate de constitucionalidad
Frente a las restricciones impuestas por la Ley Tajani, la Corte Constitucional y planteos elevados al Tribunal de Justicia de la Unión Europea analizan la validez de las cláusulas retroactivas y los límites al ius sanguinis. El debate central se enfoca en determinar si el reconocimiento de la ciudadanía constituye un derecho originario e imprescriptible que no puede ser neutralizado por reformas legislativas posteriores.
Una oportunidad para actuar con estrategia legal
El nuevo contexto exige abandonar la improvisación. Comprender el encuadramiento de cada línea familiar y evaluar el impacto de las reformas vigentes es indispensable para definir la mejor alternativa de tramitación.

